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El protocolo BDSM

  

 


En el BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas que determinan cómo deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación con otras personas, a su vez saber qué podemos esperar de los demás. Es lo que se denomina Protocolo.

Introducción ( I )

No se discute que en el BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas que determinan cómo deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación con otras personas, a su vez saber qué podemos esperar de los demás. Básicamente es lo que podríamos denominar Protocolo. En el Diccionario multilingüe de BDSM de Bartomeu Doménech (Ed. Bellaterra 2004) se define como “conjunto de reglas que hay que observar”.

Además de lo anterior, el Protocolo sirve para desarrollar la fantasía y la imaginación, adornan el vínculo y la relación, explicitando cada uno de los pasos que debes seguir durante un encuentro.

Ambas formas de entender el Protocolo fueron denominadas en un debate celebrado en Rosas5 (Barcelona) como Protocolo Generalizado (que afecta al BDSM como grupo) y otro Protocolo Interno (que afecta al vínculo Amo-sumisa).

No obstante, algunos practicantes del BDSM se rebelan contra dichas normas, hay quien las cuestiona y se muestran no partidarios de ellas, otros matizan en cambio que son defensores de su existencia siempre que no sean muy elaboradas.

Lo chocante de esta observación, que puedes seguir a través de lecturas en foros y debates, es que, aunque se escribe mucho sobre la conveniencia o no de Protocolo, pocos se atreven a entrar en el detalle de cuáles son los contenidos de dicho Protocolo, en qué conceptos se sustenta, de dónde proviene o cómo articularlo.

Una razón de esta carencia es intrínseca al BDSM, consecuencia de su variedad y su pluralidad de prácticas, de modo que, por ejemplo, aquellas reglas a seguir que pudieran considerarse muy convenientes para la práctica del Bondage son irrelevantes o quedan sin efecto para otras prácticas más próximas al sadomasoquismo.

La otra razón es dialéctica: ¿Qué incluye el protocolo? Hay quienes consideran que deben quedar fuera de ser consideradas Protocolo BDSM aquellas reglas o normas objetivas y explícitas que se concretan en torno a un evento, organización o local (denominándolas, tal cual, reglas o normas), y también deben quedar fuera las que se basan en el respeto y el buen comportamiento de las personas (por cuanto se presuponen para quienes quieren relacionarse e integrarse en el seno de una Comunidad); incluyendo por tanto sólo aquellas que sí tipifican y adornan propiamente la escena y el comportamiento en rol del Dominante y de la sumisa.

Otros en cambio, entre los que me incluyo, consideramos que el Protocolo está constituido por la existencia del conjunto de normas, valores, símbolos y formas de relación entre personas, aunque muchas no escritas, y que son las que confieren un carácter singular y específico que permiten apelar a los términos Subcultura BDSM y Estilo de Vida BDSM.

Como soy consciente que el debate sobre el Protocolo continuará después de este artículo, y quizá más por un sentido de previsión para cuando las cosas suceden demasiado tarde, prefiero hacer referencia al todo y no quedarme solo en una parte. Debemos tener claro que no existe un único Protocolo. El propósito de este artículo es mostrar dónde y cómo actúa el Protocolo y cuáles son las claves para que cualquier practicante (inicial o con experiencia) sepa desenvolverse con su mejor conocimiento y capacidad relacional dentro del BDSM.

Fuente: El protocolo BDSM - Gabrel - Publicado por Cuadernos de BDSM - nº 4 de 2008

Publicado en Rosazul BDSM el 8 de junio de 2018


Iniciación y aprendizaje (I)

   


INICIACIÓN Y APRENDIZAJE (I)

Iniciación y Aprendizaje es el primer nivel de la Disciplina China.

A una sumisa hay que darle el valor y la devoción que necesita para que se sienta importante y en este aspecto el Señor mostrará su candidatura y credenciales para que ella decida por sus palabras, gestos e intenciones convertir al Señor más adecuado en Amo ya que es la sumisa la que tiene el poder para ello, desconfiando de quien le solicite cosas personales como fotos, web cam, msn o móvil porque a una sumisa hay que ganársela y para ello trabajarla día a día con sus miedos, lagunas, dudas y dificultades.

Ser sumisa no significa ser débil ni tener falta ni de carácter ni de personalidad, sino que se siente en la necesidad de complacer a la sumisa que lleva dentro y tiene que saciar de manera egoísta pensando en ella egocéntricamente. Al igual que el Señor, convertido en Amo, se complace y se complementa con la sumisa siendo ésta la otra mitad de su cuerpo, la que está en su lado izquierdo que aparte de tener un brazo y una pierna con sus extremidades también tiene el corazón que late y que hará sentir los sentimientos por ella porque los gemidos, sollozos, quejidos y lamentos son pronunciados por la sumisa pero así mismo son sentidos por el Amo por eso hay un miedo secreto a perderla.

El Señor formará los cimientos para ser su Tutor y Amo y forjará a la sumisa a su imagen y semejanza para así ser el uno el reflejo del otro dejándose aconsejar mediante la palabra, pues si sabe leer sabrá escuchar y si sabe escuchar podrán hablar llegando esas palabras al fondo del ser y del espíritu de la sumisa siendo la esencia de la palabra la paciencia.

Saber “ser” y saber “estar” como sumisa en estos primeros momentos es importante y aparte del trato y el tratamiento al Señor de usted si la unión entre Amo-sumisa no existe y no se funde con la confianza siendo la esencia de la D/s. Sin esas dos esencias, paciencia y confianza, la relación no funciona e incluso el desastre en forma de fracaso está más que asegurado.

El Señor es un Pastor que traza, marca y guía con la luz de su faro el camino para que la sumisa no se descarríe ni se extravíe y velará, por lo tanto, para que no falte aceite en el candil y que la llama siga viva preocupándose por las necesidades de la sumisa y complaciéndose él también de ello. En ese camino la sinceridad es fundamental para que la sumisa se fíe y así se abra en cuerpo y alma para entregarse en la medida que puede dar ella de sí misma. Es normal que el ímpetu y las ganas de complacerse generen en la sumisa un hormigueo originado en su interior que recorre todo su cuerpo y es fácil y lógico que tenga ganas de satisfacerse en ese tacto tan delicado como sensual donde sus suspiros secretos alcanzan el éxtasis sexual del placer y donde sus orgasmos deben de estar guiados por el permiso de su Señor Amo. También es verdad que reprimir la espontaneidad de la líbido natural que la sumisa siente y confiesa es censurar la confianza de la D/s y luego se tarda mucho tiempo y cuesta gran trabajo recuperar esa confianza porque la relación entre Amo-sumisa se vuelve fría y distante con la consiguiente desconfianza que puede acabar en ruptura entre ambos.

Iniciar de forma correcta, precisa, técnica y exacta sin palabras sentimentales ni románticas puede tender a enfriar la relación y esto puede acarrear que la sumisa se presente con carácter rebelde, quizá por no sentirse llenada o entendida y esa rebeldía sólo trae insurrección que lleva inherente una insolencia y vulgaridad la cual de no ser disciplinada sigue como consecuencia el insulto y el desprecio tan ilógico como absurdo, lejos, muy lejos, de cualquier conducta o doctrina filosófica relacionada con la Disciplina China, pero más que ser reprendida tiene que ser el sentido común y ver por sí misma que tal actitud no lleva por ningún camino a ningún sitio. También es verdad que la falta cometida por ignorancia exime de la culpa por el desconocimiento previo y, pues, el daño inconsciente no debe de ser punible ni mucho menos castigado y más si la sumisa rectifica porque la disculpa cura la sanción del castigo.

Todo esto puede ser debido a varios factores, pero quizás el más importante sea la falta de experiencia que la sumisa quiere suplir con el rápido aprendizaje de una aventajada alumna y conlleva que dicho interés acarree faltas tan inaceptadas como imprecisas en D/s pero para corregir esto, una vez más, tendrá que ser guiada y dejarse hacer tantas veces como ella necesite con la paciencia añadida de su Señor Amo. Sin embargo en ese camino trazado, de entrega hacia el Amo y de complacencia hacia ella misma, habrá momentos de desolación y desesperanzas, de soledades y angustias cuando la sumisa tenga que enfrentarse a su verdadera entrega exigida y ordenada por el Amo para el placer de serle obedecido siendo sometida a base de cera, atada con cuerdas diversas y castigada con disciplinas como flagelos, fustas o látigos lo que cultivará miedos, trabas y ambigüedades para dar el primer paso de sumisa huyendo, quizás, hacia el abandono por la sombra del fracaso si ella no se siente protegida y confiada con una fe ciega en su Señor Amo.

Hacer y crear en la sumisa un método de Iniciación y Aprendizaje hacia la D/s en que el orden y el camino correcto van por la misma vía como doctrina es vital ya que si una sumisa no complace no sirve y si no sirve no vale porque una mujer que no se entrega en cuerpo y alma con todos sus sentidos no siente verdaderamente la complacencia de darse y recibir al mismo tiempo porque la medida de la Disciplina China es entregarse sin medida.

Extraído del Blog " Disciplina China "

Shibari: cuando atar es un placer

 


Cuando se piensa en cuerdas y en erotismo, la mente viaja hacia el bondage, el arte de inmovilizar a una persona con el objetivo de someterla para impartir dolor o placer, generalmente con un objetivo sexual. Pero en ese caso, el bondage es una herramienta para conseguir un fin. En cambio, el shibari, el arte de atar al estilo japonés, es a la vez camino y destino. Porque lo que se busca es sencillamente dejar que la persona sienta la sensación de las cuerdas, de su roce molesto o vibrante en puntos de presión clave, de dejar que le suspendan en el aire, de sentirse, en definitiva, a la merced total de alguien.

Antonio Shibarita, lo primero que explica sobre el shibari es que puede definirse como «el arte japonés de la atadura erótica». Aunque sobre el mismo, matiza que también hay palabras que lo diferencian, ya que, «shibari significa atadura, mientras que kinbaku se podría traducir como ‘atar fuertemente’. Ambas se emplean con ciertos matices que las diferencian. La segunda tiene un matiz de ‘abrazo fuerte’ y se suele emplear cuando la atadura realizada conlleva una comunicación emocional».


Si esa es la parte etimológica, la parte técnica también tiene sus concreciones. Por ejemplo, en el uso de los materiales. Así, si en el bondage es habitual usar plásticos, cintas adhesivas, látex o cuerdas sintéticas, «en el shibari siempre se usan fibras naturales, preferiblemente de yute o de cáñamo», ya que las cuerdas son un medio por el que debe fluir la emoción entre el que ata y el que es atado. El emisor y el receptor del mensaje, en un acto que es una forma de comunicarse, al fin y al cabo.

Aunque el shibari tiene mucha historia, resumiendo un poco sus orígenes, Shibarita relata que «es un arte que, aunque bebe de técnicas usadas por los samuráis para otros fines, fue desarrollada por el pintor Itoh Seiyu para ilustrar relatos eróticos, primero en dibujos y luego en fotografías. Tanto es así que se le considera el padre del shibari».

Actualmente, el arte del shibari se extiende no solo entre los círculos más selectos, sino también a través de talleres en los que no se busca aprender a ser un experto en una sola sesión, pero sí entender el concepto y adentrarse en estas sensaciones, con la seguridad de saber que se aprenden de la mano de un maestro. Algo así como una forma de aprender a atarse precisamente para liberarse.


No todo el mundo se siente cómodo en este tipo de talleres. Al fin y al cabo, se trata de ponerse en las manos de otra persona, que no siempre es alguien conocido, y dejar no solo que ate tu cuerpo, sino también que conecte contigo de una forma física y mental. Pero esa es la gracia, no solo notar el cáñamo en la piel, o cómo los nudos provocan sensaciones inesperadas, sino también dejar de tener el control por un momento para cedérselo a otro, hasta el punto de levitar, en el sentido estricto de la palabra.

Porque el arte del shibari no solo conlleva ataduras, sino también suspensiones o semisuspensiones en el aire, en las que las sensaciones se intensifican y la seguridad, en consecuencia, también. Es por ello que es clave conocer los diferentes tipos de ataduras, según las necesidades. Los nombres son muchos; «todos provienen del japonés: takatekote, goteshibari, futomomo, tzuri, ebi y una larga lista».

Cada una de ellas implica no solo presionar diferentes puntos de placer o de dolor, sino que también tienen un sentido estético, ya que el shibari también es un homenaje a la silueta del cuerpo. «El shibari viene desde su creación impregnado de una fuerte carga estética», asegura Antonio Shibarita.


Respecto a su uso con un fin erótico, que también lo tiene, todo dependerá siempre de que ese sea el deseo de las dos partes, y que sea un juego siempre consensuado. «Hay múltiples posibilidades en las ataduras», apunta Shibarita, que explica que, si puede presionar o hacer vibrar una cuerda en cualquier parte del cuerpo, como en la espalda, también lo puede hacer en los genitales, o en otros puntos erógenos.

Otro dato interesante es que «los japoneses encuentran altamente excitante la exhibición y vergüenza más o menos publica que conlleve excitación». Es decir, que uno de los juegos del shibari es precisamente buscar qué es lo que más vergüenza da a la persona atada, para aprovechar su imposibilidad de moverse, y exhibir justo aquello que intenta ocultar. Por ejemplo, con una atadura que le haga tener las piernas más abiertas. La idea es que en esa comunicación también se descubran las sensaciones que tiene la otra persona para ponerlas de manifiesto.

En definitiva, el shibari es más que atar a otra persona o una forma de buscar un placer inmediato; es un arte que puede liberar todo tipo de emociones, siempre y cuando se esté dispuesto no solo a rendirse a las cuerdas, sino a todas las sensaciones que estas quieran susurrar.

Extraído de la página: web yorokobu.es (por Silvia C. Carpallo) 13 de junio 2017

Denegación y control del orgasmo

 



Hace poco descubrí una práctica del BDSM llamada, en inglés, ‘Tease and Denial’. Se trata de la denegación y el control del orgasmo del sumiso. Esto se realiza con técnicas que van desde el bloqueo y la inmovilización. Se para antes de llegar al clímax y puede complementarse con prohibiciones verbales.

Normalmente, pese a que existen distintos juegos aplicados a hombres y mujeres para alargar el momento de la eyaculación, es cierto que, esta actividad suele ser más utilizada sobre una persona masculina que está siendo sometida. La ama o el amo obtendrá una nueva forma de controlar el placer, dando lugar a una serie de ventajas físicas y psicológicas que pueden aplicarse al resto de la relación de estas personas.


Se comienza con una estimulación genital intensa y profunda que deje al sumiso cerca del orgasmo. Una vez llegados aquí, hay que parar. Esta opción será repetida varias veces, aunque cada vez se vayan acortando los intervalos.

Al contrario de lo que sucede con el ‘edging’, la idea de principal de esto es llevarle hasta tal punto que pueda convertirse en “locura”. Entendámonos. La persona sometida pasará por un estado de hipersensibilidad, jadeos y euforia que lo pondrán en control absoluto de su amo o ama.

El sujeto dominante y sus apelaciones a la negación constante serán el estímulo de placer definitivo. Cualquier acción física o verbal que vuelva a someterle a ese “parón” se transformará en un condicionamiento operante para que su excitación aumente más y más.

El ‘Tease and Denial’ puede traer consigo grandes beneficios físicos y psicológicos donde ambas partes de la relación podrán disfrutar de igual manera.

La ama o el amo encontrará una nueva forma de controlar al sumiso de manera efectiva y directa, que podrá atribuir a otras prácticas como pueden ser el ‘ruined orgasm’ (orgasmo arruinado) o a la hora de trabajar junto a jaulas de castidad

La práctica repetida de esta técnica acondicionará al sumiso a tener un mayor control de los orgasmos, permitiendo prolongar sus contactos sexuales y trabajar para conseguir eyaculaciones más placenteras.


El BDSM es un conjunto de prácticas sexuales completamente legítimas y placenteras. Pueden ser desarrolladas por dos personas adultas con total consentimiento mutuo sin herirse entre ellas.

Sabemos que existen muchos estigmas al respecto pero está más que demostrado que esta forma de practicar sexo trae consigo grandes ventajas.

Junio 18, 2020 by Andrea CayLeave a Commenton 


Amor & BDSM

 

¿Hay una relación D/s si el pensamiento, fantasía e imaginación no están presentes?. Difícil, ya que es parte básica de la relación, es dónde se crea en principio lo que sucederá después, es el primer paso para lo que vendrá luego, en todo sentido. Idear y pensar como será el ser que se  quiere, ayuda a reconocerlo, y cuando se lo encuentra, es ese mismo clic, empatía, reconocimiento que hay cuando se conoce al que comparte tus deseos y “aficiones”, por eso es necesario tener en cuenta los deseos y necesidades del otro, el conocimiento mutuo es básico para una mayor y mejor relación en el BDSM.

 

Los 8 Poderes:

-El poder del Respeto: Un Amo seduce, atrapa, lleva a la sumisa donde quiere, cuando demuestra ese respeto hacia ella, a sus límites, deseos y temores y la sumisa se gana el respeto del Amo, con su sinceridad, entrega y obediencia.

-El poder de la Entrega: Entregarte pensando en lo que puedes Dar y aportar a la otra persona, no sólo en lo que esta persona te dará o aportará a ti. La entrega siempre es mutua y que cuanto más Da el Amo, más Da la sumisa y viceversa.

-El poder de la Amistad: Cuando entablas antes que una relación D/s, una amistad, las cosas fluyen mucho más fáciles y hay una mayor apertura del uno al otro, que permitirá luego el profundizar en la relación D/s

-El poder del Desprendimiento: Desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamiento, y ayudar al otro compartiendo ese proceso.

-El poder de la Comunicación: Comunicarse abiertamente y con sinceridad, esto hará que muchas cosas cambien en nuestras relaciones. La comunicación nos lleva al conocimiento mutuo. Dentro de la comunicación, hay que perder el temor a decir las cosas que pensamos y sentimos; Aprende a decir lo malo y lo bueno, no tengas miedo a decirlo, es parte del respeto mutuo y del auto y mutuo conocimiento.

-El poder del Compromiso: La relación decae cuando las personas asumen roles dentro de la relación, sin pensar en que con él, asumen o deben asumir un compromiso. . De no comprometerse las dos personas, la relación no funcionará. Más aún si se vive de forma cyber, ya que muchos piensan que por estar tras la pantalla no hay que sentir compromiso alguno. El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

-El poder de la Pasión: En una relación se mezclan tantas sensaciones y sentimientos. La pasión lleva a elevar todo al máximo, a sobrepasar límites, a entregarse cada vez más. La pasión duradera procede no sólo de la atracción física, se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés y fascinación por la otra persona, lo espontáneo y las sorpresas, crean pasión.

-El poder de la Confianza: Sin confianza no hay entrega. Una relación basada en temores no será válida ni gratificante, ya que no habrá voluntad de entrega. Si no confías, no te entregues.

 

Extraído del Blog Control, Disciplina y Amor (Unknown)

El camino a la sumisión

 




Recorrer por primera vez el camino de la sumisión

Una vez te has aceptado a ti misma como lo que eres, sumisa, el siguiente paso es recorrer el camino que te llevará a la sumisión real, a entregarte a aquél al que has elegido. En este artículo podrás leer cómo lo recorrió la autora del mismo.

Recorrer por primera vez el camino de la sumisión. 

La única manera de conocer un camino es recorrerlo. Con sus rectas, sus curvas, sus pendientes, sus obstáculos... Te lo pueden contar, te pueden enseñar fotos, vídeos, puedes leer sobre él, te puedes hacer una idea de cómo son los lugares que encontrarías por el camino, de si te gustarían o no, de qué harías en cada lugar... pero nunca, jamás, será lo mismo que recorrerlo en persona.

Recorrerlo además de la mano de quien conoce a la perfección ese camino y también a ti, asegura un viaje sin igual.

Un viaje en el que están presentes la seguridad y la confianza, imprescindibles antes de embarcar.

Un viaje en el que puedo relajarme porque me siento tranquila, pero no despistarme, acomodarme, ni limitarme a ver pasar el paisaje por la ventanilla... que no es lo mismo.

Un viaje en el que soy una parte activa y parte del trayecto depende de mí. De mi actitud, de mi predisposición, de mis ganas, de mi curiosidad, de mis miedos, de mis necesidades...

Un viaje en compañía de quien me conoce tan bien que sabe cuándo sentarse conmigo a mirar por la ventanilla y cuándo cogerme de la mano y salir a explorar, a conocer sitios nuevos para mí, a enseñarme otros lugares en los que no he estado antes.

Un viaje en el que es posible que me desoriente en algún momento al no conocer el camino, pero con la seguridad de que no me perderé.

Un viaje en el que, si hay algún imprevisto o algún percance, no pasa absolutamente nada, porque sé que estoy en buenas manos.

Un viaje en el cual, al iniciarlo, tuve que aprender a escuchar más de lo que estaba acostumbrada, a hacer caso, a obedecer (yo... a obedecer...), porque es lo mejor para disfrutar de un recorrido a veces impredecible.

Un viaje en el que mi curiosidad se siente como pez en el agua, siempre insaciable, informándose sobre el recorrido, el trayecto, las escalas...

Un viaje que comenzó con una maleta casi vacía que sigue llenándose según se va recorriendo el camino.

Un viaje en el que continúo aprendiendo, resolviendo los interrogantes poco a poco porque es la mejor manera de hacerlo, siendo consciente de lo que he aprendido y de lo que me queda por aprender, que es mucho.

Un viaje en el que he ido descubriendo muchas cosas de mí misma y aprendiendo de ellas. Un aprendizaje en algunos momentos acompañado de dudas y frustraciones, muchas sin sentido, pero forman parte del camino y se van resolviendo.

Un viaje lleno de momentos en los que tomar aire, reflexionar, preguntar, pedir ayuda y darme cuenta de mis errores. Solo identificándolos pueden ser subsanados y eso requiere trabajo y una actitud predispuesta a ello.

Un viaje en el que a veces las cosas no son como parecen, en el que hay que dejar de lado muchos prejuicios y liberarse de ellos.

Un viaje en el que hay que aprender a distinguir cuándo un pensamiento o idea es válido en otro ámbito, pero aquí no procede. Y, la verdad, cuesta llegar a hacer esa distinción, pero cuando lo consigues entiendes una parte importante del camino.

Un viaje largo en el que hay tiempo para todo y que estoy saboreando al máximo.

Un viaje que Usted, mi Amo y Señor, mi querido y respetado Agustín Cortés, Lord MC, está haciendo que disfrute día a día, minuto a minuto.

Escrito por ladymarian de MC el 21 de octubre de 2017

 Publicado en RosazulBDSM el 24 de junio de 2018 

RosazulBDSM


Ideario de una Sumisa






( recopilaciones y conceptos )


Soy una mujer sumisa…play


Palabras que encontré que reflejan lo que soy...


Soy una mujer sumisa. Encuentro placer y goce de ser sumisa
en una relación de pareja. No soy débil o estúpida. Soy una mujer fuerte, con
pensamientos claros y un concepto definido de cómo quiero que sea mi vida. No
sirvo a mi Am@ por ser débil sino por mi fuerza y orgullo.

Busco a mi Amo para que me amor y protección ya que nunca me
siento tan llena como cuando Él está conmigo. Se que el protegerá mi cuerpo, mi
alma, y mi mente con su fuerza e inteligencia. Él lo es todo para mí y yo lo
soy todo para Él. Su tacto me despierta y sus pensamientos me liberan. Solo
sirviéndole me siento completamente feliz.

Sus castigos son duros, pero los acepto gustosamente
sabiendo que siempre desea lo mejor para mí. Si desea mi cuerpo, se lo doy,
satisfecha, y me da un enorme placer saber que estoy haciéndole feliz. Sin
embargo, el placer carnal es solo una faceta de nuestra relación. El amor, la
confianza, el compartir, también conforman una parte muy importante de nuestra
relación.

Mi cuerpo es suyo y si Él dice que es bonito, lo es. No
importa cómo me vean los demás, soy bella a sus ojos, y por eso camino con la
cabeza bien alta, porque, ¿quién puede decir que mi Amo no está en lo cierto
cuando dice que soy bella?

Si me dice que soy su princesa, lo soy... Si me dice que soy
su juguete, lo soy, su perra, su felpudo, lo soy... tan sensual y lasciva como
Él lo desea, y si otros no lo ven, es que están ciegos.

Mi mente es suya, y solo Él la conoce por completo. No tengo
secretos para Él, porque los secretos me apartarían de ser suya por completo.
Los secretos pondrían una barrera entre mi Amo y yo, y yo, no quiero barreras.
Sus enseñanzas no son algo que yo busque o imagine, son algo que ha decidido
que yo necesito y yo aprendo de Él.


Mi alma es suya, tan desnuda como puede estarlo mi cuerpo
cuando estoy postrada a sus pies. No hay un solo momento en el que no note su
presencia, incluso cuando no está conmigo. No se me ocurriría jamás enfurecerle
ni traicionarle ya que sería un castigo horrible para mí, peor incluso que cualquier
latigazo. El desconcierto de mi alma, cuando lo enfado, es peor de soportar que
la angustia física que siento cuando me golpea con su cinturón.

Paso mis días sabiendo que la energía y la fuerza que pone
en nuestra relación, es beneficiosa tanto para Él como para mí. Su parte es
mucho más dura que la mía, y le agradezco enormemente que se preocupe por mí y
me regale todo su tiempo. Yo tengo la parte más sencilla: experimentar, sentir,
dejarme ir y abandonarme en Él. Soy su placer y su responsabilidad y así me
trata.

Soy una mujer sumisa. Estoy orgullosa de serlo. Mi sumisión
es un regalo que no doy a la ligera, sino que solo puedo dárselo a alguien que
lo aprecie por completo y lo recompense. Solo a Él me entrego por completo
porque soy fuerte y orgullosa. En resumen: soy una mujer sumisa.

El BDSM también puede ser un camino Tántrico

 

La realidad no
tiene nada que ver, la verdad de la mayoría nunca es la verdad como decía Gandhi.
Como siempre la ignorancia, la soberbia, el autoengaño imperan por doquier y
mas cuando tenemos esa imagen infantil del amor lleno de princesas, hadas y fantasías
del new Age. Una idea que solo existe en nuestra mente pues la realidad, la
transformamos gracias a nuestra ignorancia, en rutina hipotecas, deudas,
gritos, llantos, controles, celos… y sobre todo codependencias. Vivir esa vida
si es masoquismo. Efectivamente, los prejuicios infantiles de príncipes y
princesas que existen en nuestra mente desde la más tierna infancia bien
consolidados como si de arquetipos jínglanos se trataran hace más daño del que
creemos, más si vienen adornados con fantasías pseudoespirituales del new Age.
Los maestros cansados están de repetir que no tenemos mas de 13 años mentales,
y debido a ello nos aferramos a una serie de conceptos de amor que no entendemos
o que simplemente son simples tonteras fonéticas, es decir, que como suenan
bonito nos aferramos a ellas con más ganas.

El resultado de
todo ello es simplemente una codependencia perfectamente incrustada e inconscientemente
vivida. Miedos por doquier: al abandono, al rechazo, al poder, a la soledad, a
la muerte… y el peor de todos: “darnos cuenta que nuestras creencias son falsas”.
Y en nuestra ignorancia, a todo ese estuche de monerías inconscientes le
llamamos amor. Bien es sabido que si a los niños los padres no les dicen las
cosas claramente éstos no podrán tener los juguetes recogidos, etc. Si los
padres no están educados no solo no habrá límites, sino que habrá imposiciones,
gritos, guerra, estrés, invasiones de espacio y tiempo de padres a hijos y viceversa,
y los niños crecerán sin un modelo, sin una referencia, sin ninguna inspiración.
Por eso, al llegar a la adolescencia no sólo tomarán como referencia la tribu
urbana a la que pertenezcan, sino que los padres serán ignorados. Es el precio
justo a pagar de unos padres que no inspiran, sino que quieren que se les
obedezca porque sí. En le BDSM el sumiso o la sumisa nunca obedecen porque sí,
sino porque su amo es su fuente de inspiración.

¡Qué hay de malo
en poner unas reglas, se explica una vez, se explica qué sucede si se incumple
y se deja por escrito a modo de contrato? Las cosas “porque si” o “por que yo
lo digo” no son una explicación, eso no inspira. No sólo no hay nada de malo en
los contratos, sino que la tranquilidad llega a la casa. La psicología del
consumidor, por su parte, nos enseña que los consumidores son impulsivos a la
hora de comprar, piensan poco, razonan menos aún, se compra por capricho o por
llenar vacíos emocionales. Nos dicen los psicólogos que el consumidor puede
llegar a pagar para que otros tomen una decisión por ellos. Existen por doquier
encuestas, comparativas entre productos, que nos “ayudan” a tomar una decisión,
aunque subliminalmente ya sabemos qué comprar. La decisión está ya tomada. Da
igual qué se elija, comprar sin necesitar pues en la mayoría de los casos ya
está decidido.

La raíz de Qué hay de malo en poner unas reglas, se explica una vez, se explica qué sucede si se incumple y se deja por escrito a modo de contrato? Las cosas “porque si” o “por que yo lo digo” no son una explicación, eso no inspira. No sólo no hay nada de malo en los contratos, sino que la tranquilidad llega a la casa. La psicología del consumidor, por su parte, nos enseña que los consumidores son impulsivos a la hora de comprar, piensan poco, razonan menos aún, se compra por capricho o por llenar vacíos emocionales. Nos dicen los psicólogos que el consumidor puede llegar a pagar para que otros tomen una decisión por ellos. Existen por doquier encuestas, comparativas entre productos, que nos “ayudan” a tomar una decisión, aunque subliminalmente ya sabemos qué comprar. La decisión está ya tomada. Da igual qué se elija, comprar sin necesitar pues en la mayoría de los casos ya está decidido.

e estos
problemas, y muchos otros, se encuentra en el desequilibrio del chakra
muladhara. Es el primero de los 7 chakras, el chakra raíz donde reside
Kundalini. El chakra que gestiona las emociones del poder, el sexo, el dinero y
el instinto de supervivencia. Es ahí, donde el BDSM puede ayudarnos, puede enseñarnos
a respetar limites, espacios y tiempos con sus contratos, y enriquecer nuestra
vida a través de sus juegos, somos valientes a sentir nuevas emociones. Aunque
el dolor y el placer son dos caras de la misma moneda que llevan al orgasmo,
existen muchas otras emociones que deberíamos explorar. Cada una de ellas nos
lleva un poco más adentro de nosotros.

 

Lo importante no
es lo que afuera se hace, sino el viaje interior. La humillación suele ser la
mejor terapia para el ego soberbio, ese que aparenta felicidad a raudales pero
que esconde miles de miedos. Aquel que no se atreve a sentir el shock y la vergüenza,
necesarias para sanar codependencias. Como dicen los textos tántricos antiguos:
“el sexo no es la meta sino el camino, sumérgete en la lujuria y transformarla
en amor, aquello que crees que libera en realidad esclaviza y lo que esclaviza,
libera”. O como dicen los textos de Yoga: “con el cuerpo, pero sin el cuerpo”.

No juzgues si
nunca te has atrevido a sentir lo que llevas en tu interior.

 







De Swami
KurmaRajadasa 323 lecturas BDSM (21/10/2020)